sábado, 27 de septiembre de 2008

Allá en El Rancho grande... (Q.E.P.D.)

...o un pedido para homenajear a este pedazo de nuestra historia



El Rancho fue un lugar entrañable para aquellos limeños de clase media alta que tuvimos la mala suerte de nacer en la oscura década de los ochenta; pero ya no lo es más. Como muchos sabrán, desde hace unas semanas se inició su demolición. Muy pronto el rancho va a ser solo un recuerdo y poco a poco se va a ir borrando de nuestra memoria.

Al parecer, la historia de El Rancho fue inversa a la historia de nuestro país. Durante los años ochenta, mientras el Perú sufría la peor crisis económica de su historia, El Rancho vivía momentos de auge. Luego llegó la crisis política del gobierno de Fujimori y con ella, los últimos momentos de apogeo de El Rancho. Ahora el Perú progresa, cada día emerge más y más (o al menos eso es lo que nos dicen los políticos y las estadísticas). Pero El Rancho ya no está con nosotros para disfrutar de este momento. Al parecer, no pudo soportar al gobierno de Fujimori y a partir de los años noventa se vino abajo.

Pese a ser una especie de Comala, un pueblo fantasma, El Rancho sobrevivía. Cada vez que uno pasaba por la avenida Benavides recordaba esos momentos en que paseaba por el trencito o corría en la casa rodante. Momentos en los que uno era realmente feliz. El país se destrozaba, pero dentro de las cuatro paredes que bordeaban todo El Rancho, esto no tenía mayor importancia. Éramos niños, inocentes y felices, que vivíamos un cumpleaños perfecto dentro de alguna cabaña de las tantas del lugar.

Lima no tenía un Magic Kingdom, pero estaba muy cerca. Para un niño de cuatro o cinco años es lo mismo si encuentra a Mickey Mouse en Orlando, California, París... o en Lima (en Miraflores, en la avenida Benavides, cuadra 26, para ser exactos).

Además de todo este mundo mágico que estaba conformado por una serie de cabañas que emulaban un cuento infantil, la diversión venía con un plus: el tradicional pollo a la brasa. Todos tienen buenos recuerdos de la polleria de El Rancho. Esto era, definitivamente, uno de los mayores gustos, tanto para los padres como para sus hijos.


Nótese las letras de Inca Kola detrás.



Ninguna de estas virtudes pudo contra ese proceso irreversible llamado modernidad. Ahora un cumpleaños lo celebras en Mc Donalds y si quieres comer pollo a la brasa, siempre hay un Norkys a la vuelta de la esquina. Además, Lima crece para arriba y es inconcebible tener un local de 25 mil metros cuadrados en pleno corazón de Miraflores. 7 millones de dólares fue la cifra con la que la modernidad selló su victoria (las cifras las saqué de la crónica que publicó El Comercio al respecto, http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/HTML/2008-09-07/el-adios-rancho.html )

Esta crónica de El Comercio, además, me sirvió para descubrir algunos datos que me llamaron mucho la atención. El Rancho tiene muchos años más de los que yo creía, al parecer el mundo mágico se inicio por la década de los 70 (o incluso antes). Por ende, se han dado casos de gente que celebró sus cumpleaños en aquel lugar y muchos años después llevaba a sus hijos a celebrar sus cumpleaños en el mismo lugar.

Desde hace diez años o quizá un poco más, El Rancho ya no era lo de antes. Cuando uno pasaba por Benavides veía la cochera, con suerte, con uno o dos carros. Por sus alrededores se respiraba un aire melancólico, una gran tristeza. Todos sabíamos que este momento iba a llegar, pero no hacíamos nada al respecto. No hacíamos el esfuerzo por volver al lugar que nos sacó nuestras primeras sonrisas.

Fue así como este lugar se convirtió en una especie de museo (la historia viva), en un monumento a los niños de toda una generación. Un homenaje a aquellos niños que tuvieron que crecer tomando la famosa leche Enci y aprender a vivir a oscuras debido a los coche bomba que cortaban la electricidad dos veces por semana. Quizá también fue un homenaje a los valientes padres de aquellas épocas, quienes pese a la adversidad se creían lo suficientemente audaces como para traer a un niño al mundo y hacerlo feliz. En el Perú de los años ochenta se podía ser feliz (dentro del perímetro de El Rancho, claro).

Ahora que la demolición está en marcha ya no queda mucho por hacer. Para que un recuerdo sea imborrable necesita un soporte (en este caso material). Quizá los nuevos establecimientos que terminen de sepultar el lugar recuperen el nombre o alguna característica de El Rancho. Ojalá. Si no se da el caso, solo nos queda desenterrar viejas fotografías o algún betamax para poder contarle a nuestros hijos que nosotros fuimos muy felices dentro de ese paraíso infantil que fue El Rancho y que ya no existe más.




P.D. Otra opción es iniciar una campaña para que alguna placa metálica o un pedazo de cemento recuerde por siempre que ese lugar hizo felices a millones de peruanos mientras el país vivía los momentos más duros de su historia.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Yo quiero que cante “Cadáver Exquisito”

“La poesía debe ser hecha por todos y no por uno”.

Conde de Lautréamont



El cadáver exquisito es una técnica usada por los surrealistas con el fin de lograr la escritura colectiva. Consiste en formar una obra mayor, colectiva, a partir de versos o palabras de distintos sujetos. La técnica fue empleada tanto por artistas verbales como visuales.

El portal El florido byte (http://www.elfloridobyte.com), nos dice lo siguiente: “Por 'cadáver exquisito' se entiende el juego o proyecto colaborativo que involucra a dos o más participantes y que consiste en ir dando cuerpo a un material común –ya sea gráfico o literario-, de forma lineal y sucesiva, partiendo de una palabra, frase, párrafo, texto aleatorio, trazo o bosquejo, que el siguiente participante debe enriquecer con un aporte propio, conociendo únicamente los aportes preliminares.”

Lo más importante del cadáver exquisito es la colectividad. La obra final debe ser una creación del grupo y no de algún individuo particular. Se elimina la autoría, los nombres propios y solo queda el arte.

“Cadáver Exquisito” también es una canción de Fito Paez, artista que se presentará este 10 de octubre en el Jockey Club Del Perú. Aunque no sea uno de sus temas más conocidos, en lo personal, me parece uno de los mejores, junto a “Te vi”, “11 y 6”, “Al lado del camino” y algunos otros más.

Sobre su “Cadáver Exquisito”, Fito Paez nos dice lo siguiente: El método surrealista de la escritura colectiva me sugirió esta idea de pensar que tanto en lo individual como en lo colectivo no nos hacemos solos. El caos como forma de discurso y la permanente búsqueda de un origen y un destino es algo aterrador pero definitivamente excitante”.


Ahí va el video:



domingo, 31 de agosto de 2008

24 horas en la cabeza de un kamikaze palestino

Ni unos, ni otros. Despreciar el terrorismo de Estado que impone Israel sobre Palestina y condenar los ataques suicidas de Palestina sobre Israel, esa es la visión de Hany Abu-Assad, director de Paraíso Ahora (Paradise Now).

Lo más interesante de este filme es la diversidad de puntos de vista que proyecta. Desborda la problemática del conflicto árabe-israelí, la estereotipada concepción acerca del terrorista; va más allá, no se limita a esa discusión que “no lleva a nada”. La película toma partido en favor de la paz.

El filme narra la historia de Khaled y Said, dos mecánicos palestinos que de pronto aceptan la misión de tomar parte en un ataque suicida a Israel. Cuando cruzan la frontera, las cosas no salen como ellos esperaban y tienen que separarse. Ahora deben enfrentarse a sus convicciones.

Khaled y Said no son solo terroristas. Ellos son seres humanos, víctimas de una opresión constante por parte de Israel. El filme da un gran paso al mostrarnos a ambos en sus facetas humanas: en su trabajo, con sus familias, en amistad, en el amor, etc. Pero la innovación no se queda ahí. Hay un gran contenido político que se encarga de criticar a ambos bandos. Los abusos de Israel son el trasfondo de todo el filme. Los videos de despedida a sus familias que graban los palestinos antes de emprender sus ataques son la herramienta para criticar el punto de vista palestino. En una escena la cámara se malogra mientras graba uno de estos videos, en otra escena descubrimos que estos videos se alquilan en una tienda de alquiler de películas. Es genial la manera como se relativizan estos objetos aparentemente tan importantes (no los videos o las muertes, sino la causa y el fin de estas muertes).

Otro aspecto que llama la atención es cómo los personajes cambian sus puntos de vista. Esto alude a que ninguna doctrina es o debería ser totalizante. Todo depende de las circunstancias por las que uno atraviesa. Said al principio es quien duda. Antes del ataque, pese a las prohibiciones, va donde Suha a escondidas. Él va a despedirse de ella, ella no sabe a qué ha ido él. Luego la situación cambia, Said es quien se mantiene firme en finalizar la misión. Khaleb era quien en un inicio no dudaba, quien reafirmaba su posición sobre atacar Israel. Finalmente él es quien da marcha atrás, las dudas sobre sus actos lo hacen cuestionarse hasta finalmente tomar partido por la paz.


Otro punto importante es la constante mención a los “filtros”. En la radio, en algún comercial o propaganda, etc. Por insistencia, los filtros se convierten en metáfora de algo. Dejo esto como campo abierto para algún estudio sobre este filme.
Por todo esto y más, Paraíso Ahora es una buena película. De más está hablar sobre toda la controversia que se generó alrededor de ella. Véala usted mismo y saque sus propias conclusiones.

Paradise Now (2005)
Director: Hany Abu-Assad

jueves, 28 de agosto de 2008

FUROR AMORIS


Tu belleza es una calle desierta
en la noche, un perro
de ladrido escueto;
un homosexual camina,
al fondo… un niño ríe.

domingo, 24 de agosto de 2008

Putas, putas y más putas. (Un comentario sobre Putas Asesinas de Roberto Bolaño)



Bolaño es un grande. Los Detectives Salvajes, hasta hace un tiempo el único libro que había leído de él, ocupa un lugar especial en mi biblioteca. Ahora tuve el privilegio de enfrentarme a sus Putas Asesinas.

Este conjunto de cuentos me pareció irregular. Es un libro en el cual encontré cuentos muy buenos (El "ojo" Silva, Gómez Palacio, Últimos atardeceres en la tierra, Putas Asesinas, Buba, Encuentro con Enrique Lihn) y otros no tan logrados.

Los temas centrales son la soledad y el sexo. Sus personajes siempre son seres solitarios: el “ojo” Silva que nunca se despide de nadie, una “puta asesina” que no escuchan lo que dice mientras le hacen el amor, etc. El solo hecho de llamar a sus personajes, en algunos de sus cuentos, solamente por letras, los despoja de su identidad (¿Lo que no tiene un nombre no existe?). Llamar a alguien “M”, en vez de María o Mónica, sirve para refugiarla en el anonimato, para introducirla en la soledad de estar rodeado de millones de personas. Para convertir el relato en esos conocidos “hace mucho tiempo, había una chica que le pasó tal cosa...” que casi todos hemos escuchado alguna vez, y que sin embargo nadie sabe de quién se trata. Historias que pasan de boca a boca, haciendo referencia a “alguien”, ese es el caso de un o una tal “M”.

Pongamos otro ejemplo de un caso de soledad que encontramos en este libro. Enrique Lihn ahora es un fantasma. Él esta rodeado de gente mientras está en el bar del primer piso (gente que luego desaparece), pero vive en el séptimo piso, donde el suelo es de cristal y puede ver todo hacia abajo. Desde ahí se puede ver el bar. Entre el primero y el séptimo piso no hay nada, hay un gran vacío. Ahí está la distancia, su soledad. Es un ser aislado y omnisciente, que está presente pero que no está, que ve todo desde arriba, que está rodeado de gente pero debido a su condición de fantasma está solo. Además, todo esto es parte de un sueño del narrador. Esto desestabiliza aún más la situación. El acto de soñar es lo más solitario posible. Puedes imaginar estar rodeado de gran cantidad de gente, pero todo es un sueño. Soñar es quizá el acto más individual.

Estos personajes de Bolaño son seres vacíos, que no saben relacionarse, entrar en contacto con el mundo. Siempre hacen de esta relación con el mundo algo conflictivo. Son víctimas de su entorno y de su tiempo. Pero esto no quiere decir que sus personajes no sean buenos, ellos son exactamente lo que Bolaño quiere reflejar.

El libro en rasgos generales es bueno. No es lo mejor de la literatura hispanoamericana de los últimos tiempos, pero definitivamente es un libro recomendable. Además es una buena forma de empezar a descubrir a este autor que cada vez más se va haciendo de lectura obligatoria.
De todos modos, lo que pretendo hacer con este post no es un análisis, una interpretación o una lectura especial del libro. Lo único que pretendo, de manera muy humilde, es invitarlos a descubrir a este autor o a este libro y que ustedes saquen sus propias conclusiones. La mía está dada, aunque no se sustenta específicamente en este libro: Roberto Bolaño es un grande.



















Por estos días, en Santiago de Chile, la compañía Teatro La Furia ha puesto en escena algunos cuentos de Putas Asesinas ("Carnet de baile", "El retorno" y "Putas asesinas"), bajo la direccción de Rodrigo Cabello. Sería interesante que alguna compañía de teatro local se anime a poner en escena algo similar.

jueves, 21 de agosto de 2008

Weegee


The Critic (1943)