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lunes, 2 de mayo de 2011

Dignidad perdida

¿Por qué apareció el terrorismo?... ¿Quizás atacaron el país porque se hartaron de no ser tomados en cuenta, de no tener la riqueza que a otro sí llegaba?

Un momento de reflexión antes de la segunda vuelta...



Tomado de:
http://lamula.pe/2011/04/10/dignidad-perdida/budadenieve

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El quechua muere de vergüenza en el Perú


Todas las lenguas son útiles para desarrollarse profesionalmente; todas las lenguas poseen el mismo status; en el Perú, la Constitución le da al quechua el status de lengua oficial;...


El quechua muere de vergüenza en el Perú

Un reportaje de la agencia Efe revela que los niños se niegan a recibir como herencia el idioma de los incas por temor a ser excluidos y a las burlas de sus compañeros, que dominan el castellano

(EFE).A lo largo del siglo XX el porcentaje de quechuahablantes en el Perú no ha dejado de reducirse, y en el último censo de 2007 solo el 13,2% de la población confesaba tener el quechua como primera lengua de comunicación.

A pesar de que ahora es posible encontrar una oferta de academias que enseñan este idioma, el quechua muere de vergüenza. Las personas que saben cómo hablarlo bajan la voz por miedo al rechazo y a la mofa.

La lengua de los incas se habla en Ecuador, Bolivia, Colombia, Argentina y Chile, pero es en nuestro país donde se concentra la mayor parte de sus quechuahablantes (entre tres y cuatro millones), localizados en las regiones montañosas del centro y el sur, que también son las más pobres.

QUECHUA PARA EXPANDIR LA RELIGIÓN
Fue la lengua que utilizaron los Incas para unificar su imperio, y la Iglesia Católica lo comprendió de inmediato: en su tarea evangelizadora, adoptó el quechua para expandir la religión y se debe a los curas católicos la publicación de los primeros diccionarios y gramáticas en esa lengua.

El declive del quechua comienza con la rebelión indigenista de Túpac Amaru, sofocada en 1781: tras aquella fecha, la Corona española comienza a reprimir al quechua, y las nuevas elites criollas, muy hispanizadas, no hacen mucho por mejorar el estatus de la lengua autóctona.

“Hay muy poca autoestima: el que habla quechua se avergüenza y cree que es mejor hablar castellano. Las muchachas llegadas a Lima de la montaña reniegan de su idioma”, explicó a la agencia Efe Demetrio Túpac Yupanqui, quien tradujo “El Quijote de la Mancha” al quechua.

NO DESEAN HEREDAR EL QUECHUA
Marcial Mamani, un obrero de la construcción, tiene 37 años y es de los que no se avergüenza, pero cuenta su experiencia con sus hijos: “Yo les enseño a mis niños y me dicen: no me hables como los abuelos. No quieren aprender quechua, dicen que en la escuela se ríen de ellos”.

Marcial vive y trabaja en Coparaque, un pueblito del Valle del Colca donde el quechua ha sido la lengua principal durante siglos pero se aprecia la fractura generacional: los ancianos hablan en quechua, los adultos alternan quechua y castellano y los niños que juegan en las calles ya no quieren hablar sino en español.

LAS ÉLITES RESPETAN EL QUECHUA
Podría decirse, paradójicamente, que el quechua gana respeto entre las elites que nunca lo hablaron, como quedó de manifiesto con la película peruana “La teta asustada”, ganadora del Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín y hablada en quechua y castellano.

Pero su protagonista, Magaly Solier, también cantante en la lengua andina, confesó que ella fue educada en castellano, y solo su empeño por aprender a cantar los “huaynos” andinos hizo que su madre aceptara enseñarle también el quechua.

Túpac Yupanqui ha tenido entre sus alumnos a Eliane Karp, esposa del ex presidente Alejandro Toledo, y al ex alcalde de Lima Alfonso Barrantes, pero lamenta que el pueblo quechuahablante padezca de “muy baja autoestima”.

El Gobierno Peruano ha hecho a su modo los deberes: ha capacitado con distintos cursos de lengua a funcionarios de los ministerios de Justicia, de Agricultura y de la Mujer que vayan a servir en zonas andinas, al tiempo que ha implementado un programa de Educación Bilingüe Intercultural que enseña su lengua a más de 235.000 niños en la enseñanza primaria.

EL RETROCESO DEL QUECHUA
El director de este programa se llama Modesto Gálvez, quien reconoce que hay un movimiento incipiente entre las elites culturales para perder lo que él llama “la vergüenza lingüística”, pero nada puede hacer contra la presión histórica, social, política y económica de la sociedad para castellanizar.

“El castellano tiene más prestigio social, es la lengua de la gente culta, y esto lleva a la marginación y exclusión de quien no lo habla bien”, sostiene.

Es cierto que la cultura de las montañas peruanas ha invadido los conos de Lima y ciertas fiestas y símbolos andinos están ahora presentes en la vida urbana, pero ello no ha ido acompañado por un resurgir de la lengua.

Modesto Gálvez lo resume de manera muy gráfica: “El quechua ha ido retrocediendo sin parar: primero de la calle a la casa, y después de la casa a la cocina”.

http://elcomercio.pe/peru/665065/noticia-quechua-muere-verguenza-peru





viernes, 19 de junio de 2009

El Perú de los peruanos


La situación en el Perú se está calmando de a pocos. El gobierno ha empezado a ceder y ello ha llevado a que los nativos también empiecen a levantar las medidas de protesta que habían venido realizando. Ahora, el Presidente del Consejo de Ministros y nuestra Ministra del Interior tendrán que enfrentar al Congreso. El premier Simon ya ha manifestado abiertamente su renuncia. Es más que seguro que Cabanillas va a tener que volver a su curul en el congreso y abandonar su ministerio. Pronto habrá un nuevo gabinete y con ello la historia volverá a la normalidad. Pero, ¿realmente será todo eso una solución? ¿Por qué aún permanece el pueblo de Andahuaylas protestando y pidiendo la vacancia presidencial (hecho que es prácticamente más que imposible)? ¿El Perú realmente tendrá un periodo de paz duradera? ¿Por fin empezamos a entendernos entre peruanos?

Lamentablemente, las respuestas a las preguntas planteadas no son nada alentadoras. Los sucesos de Bagua (y tras ellos toda la serie de actos violentos manifestados a lo largo del país) son una muestra de que nuestro Perú aún no logra identificarse como una nación. La idea de un Perú, no necesariamente homogéneo, pero si representado e identificado bajo un mismo concepto, es prácticamente imposible. Esto no es tan malo. El diálogo y el entendimiento entre civilizaciones distintas es algo que nunca vamos a terminar de comprender, pero es algo de lo que siempre vamos a aprender. Es francamente imposible (desde mi parecer) lograr conciliar a una gran cantidad de comunidades bajo una solo idea, aún inconclusa, llamada Perú. Pero que la tarea sea prácticamente imposible no quiere decir que el Gobierno deba abandonarla por completo, como lo ha venido haciendo.

El problema con el Gobierno (no solamente el de García, me atrevería a decir que el de todos nuestros mandatarios de Andrés A. Cáceres) es que esto no es un tema principal dentro de su agenda política. El día de hoy solo se piensa en cómo hacer para que el Perú siga creciendo en cifras económicas cada año, dejando atrás crisis internacionales y problemas sociales. Esto no es malo. El día de hoy el dinero es lo que mueve al mundo y mal que bien las cifras poco a poco han empezado a abandonar los cuadros estadísticos para saltar a la realidad. Es así como el Perú crece, pero ¿cuál es el Perú que crece?

El Perú que crece es el de unos pocos. Y esos pocos creemos, al menos en teoría, en la hermandad entre peruanos. Pero esta hermandad se da por conveniencia. Cuando uno está en una ciudad como Nueva York, por ejemplo, y dice que es peruano, es más que frecuente escuchar como inocente respuesta: Machu Picchu. Ahí nos sentimos identificados con nuestros hermanos cusqueños. Cuando uno ve que las exportaciones del Perú crecen porque la selva está vendiendo más madera o que se ha descubierto algún nuevo pozo petrolífero, nos identificamos con nuestros hermanos de la selva. Cuando el precio de los minerales se dispara y por ende nuestras cifras se elevan, rápidamente hablamos de la riqueza de nuestra sierra. Esto no es hermandad, solidaridad, identidad; esto es pura conveniencia.

La idea de unir al país no pasa por educar a la sierra y a la selva bajo nuestros conceptos. Esa no es la solución. Se habla de la ignorancia, la desinformación, e inmediatamente se empieza a criticar a los maestros y a nuestro sistema educativo. Sin embargo, la gente que ha pasado por los mejores colegios y por las mejores universidades no se da cuenta del error de ver al Perú bajo una sola perspectiva. Donde unos ven solo árboles, otros ven mucho más. Ahí está la gran diferencia. Para empezar a comprendernos debemos respetar las creencias de los demás. Debemos entender que porque nosotros tengamos el poder no significa que seamos mejores. Si para nosotros un árbol es madera y por ende un objeto con valor en el mercado, para otro peruano este mismo objeto puede tener un significado mucho más profundo que tal vez nunca podamos comprender, pero al menos debemos hacer el esfuerzo. Así como nosotros creemos que poco a poco está llegando el “chorreo”, que el Perú es lo que dicen sus cifras económicas, que mientras más TLCs firmemos mejor va a ser; otros peruanos van a tener una ideología distinta. Así como nosotros no creemos en lo que ellos dicen (al menos esa fue la actitud del gobierno durante algún momento) ellos tampoco tienen porqué creer en lo que nosotros les decimos.

El panorama parece bastante complicado, pero hay una esperanza. Las maneras de ver el mundo son diferentes, pero no opuestas. Así como el APRA recorrió una larga trayectoria para situarse a la derecho de nuestro imaginario político, abandonando los postulados de Haya; de ese mismo modo podemos ver que puede existir la conciliación entre perspectivas aparentemente opuestas. En esto, han sido las mismas comunidades del interior del país las que han dado el primer paso, ¿por qué no aprendemos un poco de ellas?