lunes, 28 de septiembre de 2009

La felicidad jaja,jaja

Hoy es uno de esos días en los que hay que celebrar. ¿Por qué? Pues porque siempre es un buen día para celebrar (y esto no es publicidad de alguna marca de cerveza, porsiacaso). Si buscamos entre nuestra exhausta y rencorosa memoria y no encontramos nada bueno, acá yo les propongo dos motivos por los que no solo el Perú sino todo el planeta debería entregarse al jolgorio desenfrenado (y mañana no ir a trabajar).

Brigitte Bardot, o si prefrieren, simplemente B.B. Hoy (28 de setiembre) es el cumpleaños de la gran diva francesa. Si no la vieron en Y Dios creó a la mujer, o en alguna otra de sus películas, pues basta mirar estas fotos para empezar con los brindis.


Un dato que puede ser importante para quienes recién están acercándose a B.B.: hoy celebra sus 75 añitos.

Si queremos seguir con las celebraciones, hay otro gran personaje que está de cumpleaños. La primera diva del medio local, una de esas mujeres que, cuando uno las encuentra por la calle, te obligan a voltear la mirada y detenerte varios minutos a contemplarlas. En su currículo aparecen certámenes tan importantes como “Mis Tanga Internacional Año 1985” o “Miss Modelo Escultural Año 1986”. Por si fuera poco, el diario español “El Mundo” le dedicó algunas páginas donde la reconocía como la “Cicciolina peruana”. Además, es empresaria, ex congresista y también cantante. Sí, estamos pensando en la misma mujer. ¡Happy Birthday Susy Diaz!



sábado, 26 de septiembre de 2009

viernes, 28 de agosto de 2009

Servicio a la comunidad

BASES DEL XIV COLOQUIO DE ESTUDIANTES DE LITERATURA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU

Los integrantes del XIV Coloquio de Estudiantes de Literatura de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Perú tenemos el agrado de convocar a los estudiantes interesados de las universidades del país a participar en el mismo. La finalidad es fomentar el diálogo entre estudiantes e investigadores, así como difundir las últimas investigaciones literarias entre el público en general.

1. Fecha y lugar de realización:

Del 09 al 13 de noviembre de 2009, en el Auditorio de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú (Avenida Universitaria 1801, San Miguel, Lima 32). Para mayor información pueden escribirnos a la siguiente dirección electrónica: coloqliteratura@pucp.edu.pe.

2. Organización:

La comisión organizadora del XIV Coloquio Internacional de Estudiantes de Literatura está conformada por alumnos de la especialidad de Lingüística y Literatura de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas y cuenta con el apoyo tanto de su Facultad como del Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

3. Participantes:

Podrán presentar trabajos estudiantes, egresados y licenciados de cualquier especialidad. El ingreso es libre.

4. Ponencias:

Las ponencias pueden ser trabajos monográficos, capítulos de tesis (por sustentar o en proceso de elaboración) o investigaciones de otro tipo. El tema de las ponencias es libre. Los trabajos deben ser individuales y estarán sujetos a evaluación por la Comisión Académica del XIV Coloquio de Estudiantes de Literatura.
Se valorará la presentación de ponencias originales ya que el objetivo es incentivar el interés hacia nuevos enfoques de la disciplina literaria.

Requerimientos:

Los trabajos deberán contar obligatoriamente con los siguientes tres documentos:

Ficha de datos personales.
Esta debe consignar los siguientes datos:
1. Nombre completo.
2. Filiación académica (Institución de procedencia).
3. Dirección postal.
4. Teléfono.
5. Fax (opcional).
6. Correo electrónico.
7. Breve resumen del currículum del autor.
8. Señalar si en caso sea necesario materiales auxiliares para la exposición (pizarra, proyector, data display, etc.).

Ficha de la ponencia
1. Título de la ponencia.
2. Una sumilla donde se explique los puntos básicos a tocar en la ponencia.
La misma deberá contar entre 150 y 250 palabras.

Ponencia
1. Título de la ponencia.
2. Cuerpo de la ponencia. La extensión de los trabajos no deberá exceder las 15 caras tipeadas a doble espacio y en papel A4. El estilo de fuente deberá ser Times New Roman y el tamaño 12 puntos. El sistema de citado debe ser el numérico-alfabético (cita-nota).
3. Bibliografía y fuentes utilizadas (no se considerarán dentro del máximo de 15 carillas exigidas).

Cada ponente dispondrá de veinte (20) minutos para la lectura o exposición de su trabajo. Se respetará el tiempo asignado. Los ponentes deben enviar sus textos al correo electrónico del coloquio.

5. Inscripciones:

El ingreso es libre y sin previa inscripción. Las ponencias serán recibidas hasta el jueves 10 de setiembre del 2009 a través del correo electrónico arriba mencionado. Se otorgará constancias de participación a los ponentes.

La comisión organizadora

martes, 25 de agosto de 2009

Oops!


Rompiendo con los mandatos de cualquier manual clásico de periodismo, pretendo escribir sobre algo que es muy probable que no les importe, algo que ya pasó y que definitivamente no tiene alguna relevancia circunstancial.

Kevin Johansen estuvo en Lima. ¿Quién? Yo tampoco sabía quién era exactamente hasta que fui a verlo. Sin lugar a dudas Johansen no es un genio, ni tampoco sus canciones han ingresado a mi obsoleta lista de favoritas (ya podrán haberse dado cuenta de que canta, el muchacho). Entonces, ¿por qué escribo esto? Que tal si lo averiguamos juntos...

Alguna vez escuché mencionar a mi novia el nombre de Kevin Johansen. No recuerdo cuándo, ni dónde, pero lo que escuché definitivamente deben de haber sido elogios. Al parecer estos elogios no fueron suficientes, ya que mi interés (un motor empedernido de búsqueda de información) no decidió escribir su nombre en Google. Decidí quedarme con el vago concepto de Johansen como un cantante argentino-uruguayo-canadiense de la onda de Jorge Drexler, un “trovador postmoderno”, que le gustaba a mi novia, nada más.

Hace unos meses me topé con la noticia de que este argentino-uruguayo-canadiense venía a cantar a Lima. Mi novia me demostraba ciertas (casi nulas) intenciones de ir a su concierto, por eso no le di mucha importancia al tema. Ella casi había olvidado a su músico de tres nacionalidades y eso ciertamente beneficiaba a mi economía personal (en caso contrario hubiese sido probable que tenga que comprar una entrada para acompañarla).

Para ahorrarle al lector (si es que alguno sigue leyendo) varios párrafos aún en proceso de imaginación, en lo que viene voy a intentar ser muy puntual.

-Quería darle un regalo a mi novia.
-Me enteré que faltaba un día para el concierto.
-Fui a Teleticket y compré dos entradas.
-¡Se las regalé!

Mi lenguaje casi de telegrama evita las explicaciones sobre porqué hice eso.

Ya había llegado el día. Yo intenté prepararme bajando algunas canciones del Internet. El problema estuvo en que solo pude escuchar cuatro (dos veces la misma, “la más conocida”, una que hablaba del guacamole, y otra de una chica fashion). La verdad, mi interés por Johansen no creció mucho después de eso.

Llegamos al Santa Ursula pocos minutos antes de la hora indicada, pero todo parecía indicar que la cosa tenía para rato. Un detalle del que se percató mi novia: toda la gente era igual. El mismo personaje que hablaba detrás de mí estaba también delante de mí y ese mismo personaje hablaba con él mismo algunos metros a mi costado. Como se pueden dar cuenta, soy un poco prejuicioso; por eso he intentado no darle cargas de valor explícitas a mi último sintagma.

Ese mismo día había podido juntar un dato más sobre el concierto: Johansen estaría acompañado de Liniers. ¿Quién era este hombre? Alguien me dijo que este apelativo hacia referencia a un famoso dibujante y caricaturista argentino. Todo iba bien hasta que me percate que me habían dicho caricaturista en vez de cantante. ¿Caricaturista? La situación era incierta.

Así es como empezó el show. Para serles sinceros, fue muy fácil engancharme. La música de Johansen era bastante agradable. Una cámara sobre Liniers iba mostrando al público lo que él dibujaba. Rápidamente me di cuenta de dos cosas: en la música de Johansen hay una gran carga de humor que la vuelve muy interesante, y que Liniers parecía robarle el show a Johansen. Tal vez si hubiera venido Liniers a dibujar o a presentar un libro no hubiese ido (y menos aún lo hubiera comprado). Tal vez si Johansen hubiese cantado sólo no la hubiera pasado tan bien como la pasé. El humor era redondo: mientras Johansen cantaba Mc Guevara y Che Donalds (o algo así), Liniers dibuja el rostro del Che como el “comunista del mes”. El espectáculo fue memorable.



Epilogo

Obviamente, al llegar a mi casa intenté averiguar algo sobre estos dos personajes:

Liniers es el seudónimo de Ricardo Siri, un argentino de 35 años que es creador de historietas. Trabajó en Pagina 12 y actualmente trabaja en La Nación, donde pública “Macanudo”, historieta que ya ha salido a la luz en formato de libro en varias oportunidades.

Kevin Johansen sí tiene más de una nacionalidad, pero de todos modos mi información era incorrecta. Su padre es estadounidense y su madre argentina. Él nació en Alaska, EEUU, luego viajó para Argentina, vivió mucho tiempo en Uruguay, y ahora reside nuevamente en Argentina. Si algo puede dar en mi favor, Wikipedia da la siguiente información sobre él: “Origen: Canadá”. Aunque no me queda muy claro qué significa esto.
La discografía de Johansen muestra cinco discos, con éxito en países tales como Argentina, Uruguay, México, Chile, Bélgica y España.

Dos cosas que agregar:

Johansen en su concierto habló de Jorge Drexler (“le mandé la letra de esta canción y bla bla bla...”). Jorge Drexler en su concierto habló de Joaquín Sabina. Sabina, no habló de nadie (aunque creo que habló de Chabuca, no estoy muy seguro). ¿Esto refleja una cadena ascendente donde podemos apreciar varios “sabinitas”? Puede ser, pero son “sabinitas” con talento.

Todos (si vale usar ese término para referirme exactamente a tres personas) me dicen que la canción “Guacamole” es la canción del programa Aventura Culinaria. La verdad es que todavía no estoy tan seguro de eso. Aunque el propio Johansen le dedicó esa canción a Gastón Acurio. Habrá que indagar al respecto.




Mc Guevara's o Che Donald's:




Guacamole:

sábado, 15 de agosto de 2009

Woodstock 1969



Santana, Jefferson Airplane, Ten Years After, Grateful Dead, The Who, Canned Heat, Jimi Hendrix, Janis Joplin, etc. No conforme con ello, el festival fue mucho más que música.

sábado, 8 de agosto de 2009



El Festival de Lima se inició ayer con la proyección de “De ollas y sueños”, documental de Ernesto Cabellos sobre nuestra gastronomía. Con errores y aciertos, ya son 13 las ediciones de este Festival que aspira a consolidarse como una cita importante en la región. Hacer cine en el Perú, en todo el sentido de la palabra, es algo tan difícil que todas las críticas deben pasar a un segundo plano, y solo debemos sumar esfuerzos. El cine en nuestro país viene creciendo de a pocos, tal vez muy de a pocos, es cierto, y el Festival aspira a ser un promotor de este crecimiento.

Hasta el 15 de agosto tendremos la oportunidad de disfrutar lo último del cine latinoamericano, una selección de cine español y canadiense (de Québec, específicamente), retrospectivas del gran Pier Paolo Pasolini, Alain Resnais y Andrés di Tella, algunos “secretos y tesoros de Latinoamérica”, algunas “presentaciones especiales”, entre otras interesantes selecciones. Esperemos que durante estos días el cine invada la ciudad de Lima y así las ficciones puedan apaciguar nuestra agitada realidad, a la que ya estamos demasiado acostumbrados.

Para los que no hayan sido invitados a esta fiesta, o simplemente para los que se resistan a pagar la módica y “bastante acorde con nuestra realidad” suma de S/.18 en Cineplanet, o S/.15 en el CCPUCP, varios de los filmes pueden ser adquiridos en Polvos Azules. Todos, participantes, invitados, no invitados, olvidados, etc. debemos agradecer a la Universidad Católica y a los auspiciadores por el esfuerzo y felicitarlos por el éxito de este festival. ¡Larga vida a El Cine!


El Silencio de Lorna

Dentro del ciclo “Presentaciones Especiales”, encontramos la última película de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne. Esta pareja de hermanos nacidos en Lieja, Bélgica, había venido impresionando al mundo con sus últimas obras, siendo la recordada El Niño la cúspide de sus trayectorias. El Silencio de Lorna ya había dividido a la crítica desde su estreno en Cannes 2008. De todos modos, aunque no pudo obtener la Palma de Oro, sí consiguió el trofeo a Mejor Guión. Todo este debate bien puede ser una antesala perfecta para introducirnos en el filme sin sesgos ni parcialidades.
La historia cautiva con facilidad al cinéfilo de nuestros tiempos. Lorna, una joven albana, se ha casado con Claudy, un drogadicto belga, para obtener su residencia en ese país. Fabio es quien controla las acciones de Lorna, aunque poco a poco ambos van a empezar a discrepar. Fabio quiere asesinar a Claudy para que Lorna sea viuda lo más pronto posible y pueda casarse con un delincuente ruso que también busca la nacionalidad belga. Lorna no va a estar del todo a gusto con el devenir de los hechos.

El filme nos va a mostrar dos polos, aparentemente opuestos, que van a confluir de una manera inesperada. Por un lado tenemos a Lorna, una mujer al parecer conciente de la realidad en la que vive y por ende fría ante ella, siempre con la conciencia de poder dirigir su vida buscando lo que más le convenga. Por otro lado vemos a su esposo Claudy, un adicto a la heroína que lucha por desintoxicarse. Aparentemente él vive refugiado bajo esa gran mentira de la rehabilitación, ya que como se menciona varias veces durante el filme, los drogadictos siempre vuelven a caer (la cita no es textual). Claudy no puede controlar su destino, vive sumergido en su reproductor de cd´s y en sus naipes. Lo agobia la idea de volver a caer en su adicción. Él no puede decidir por sí mismo, no puede actuar ya que le teme al mundo del que es parte, al mundo de las drogas.

Claudy, pese a ser el representante de lo abyecto, se muestra con un gran lado humano frente a Lorna, quien es siempre fría e insensible. Claudy acepta que su matrimonio no es real, así como también es conciente de que él no es un ser independiente (se encuentra todavía bajo el dominio de la heroína), pero eso no le impide demostrar su afecto, no hacia Lorna, sino hacia ese otro ser humano con el cual convive.

Si hasta este momento Claudy va a ser quien vive preso y subordinado a su adicción, finalmente va a ser Lorna quien ocupe ese lugar. Lorna va a empezar a descubrir que ella tampoco va a poder decidir por sí misma, ella va a estar dominada por Fabio y por su novio Sokol. Fabio va a ejercer un dominio sobre Lorna tanto desde la violencia como desde el dinero. Sokol se va a encargar de dominar a Lorna desde el lado emocional. Así es como ella también va a ser despojada de su humanidad, cayendo en un vacío incluso peor que el que atraviesa Claudy. Tanto Lorna como Claudy van a ser simples piezas, sin capacidad de agencia, de acción, de un sistema mucho mayor que los va a controlar casi en su totalidad. Esta semejanza entre ambos va a crear esos lazos afectivos, aunque ya tras la muerte de Claudy, que Lorna va a intentar defender.

Claudy quiere festejar con Lorna y prepara una cena para los dos. Lorna, al enterarse de que ya le otorgaron el divorcio, acaba con la emoción de Claudy y se va apresuradamente donde Fabio para contarle la noticia. Horas después ella regresa al departamento y encuentra a Claudy negociando con un dealer para comprar heroína. Lorna echa al dealer e impide que Claudy compre las drogas, pero debe enfrentar la violencia de Claudy, quien sufre por la abstinencia y también por la realidad que lo decepciona y que lo lleva a intentar volver a su refugio en la heroína. Lorna se desnuda y abraza a Claudy, lo besa y hacen el amor. Finalmente impide que su esposo caiga una vez más en su adicción.

Esa escena va a ser el punto de quiebre del filme. Por unos momentos vamos a ver a ambos tan cariñosos como si fueran una pareja normal. Luego llega el asesinato de Claudy por parte de Fabio. Esto va a desestabilizar el mundo de Lorna. Ahora ella va a aferrarse a un sueño: ella lleva un hijo de Claudy en el vientre y lo va a defender a toda costa. Este hijo va a ser una ilusión suya, pero esta ilusión va a ser la que nos va a conducir hacia el final de la película.

Dos polos opuestos que se descubren como semejantes y que inician una relación afectiva (sin futuro posible, ya que uno de los miembros está muerto), que va a seguir regida por una ilusión o falsedad, pero que esta vez va a ser ella misma, Lorna, quien la controle. Finalmente vamos a descubrir que los polos opuestos van a ser la humanidad que vive dentro de Lorna y la realidad que Lorna tuvo que abandonar para seguir viviendo.

Dentro de esta realidad que Lorna opta por abandonar, ni siquiera el amor va a ser una salvación. El amor entre Lorna y Sokol va estar representado por el local que ellos buscan alquilar para abrir su bar. (Si entendemos estos lugares como el espacio simbólico del amor, debemos reflexionar también en torno al hecho de que debemos pagar por ellos). El primer lugar que ellos encuentran es muy pequeño. El segundo lo alquilan, sin embargo Lorna no va a estar del todo cómoda ahí dentro. Mientras le describe a Sokol, por teléfono, lo grandioso y acogedor que es el lugar, ella empieza a sentir los mareos de su inexistente embarazo. El tercer lugar que Lorna visita va a ser el elegido. Si bien su intención no es alquilarlo como en anteriores oportunidades (ahora debe entrar violentando la puerta) ella logra encontrar esa comodidad que nunca antes había experimentado. Ahí se deja atrás al bar, a Sokol y su amor, a Fabio y los miles de dólares del ruso, a su aburrido trabajo y a todo lo demás, por un sueño, una ilusión o falsedad que le va a dar el afecto que ella nunca experimentó.

El filme es bueno, aunque a partir de la escena que destaqué párrafos atrás empieza a decaer en intensidad. Vale la pena ver esta película, aunque no hay que esperar una obra extraordinaria.





Trailer:




miércoles, 22 de julio de 2009

Por los caminos del alcohol... bares y cafés históricos de Lima. [I]


Es algo normal que todo peruano se lamente de la historia. “Si Chile no hubiera ganado la guerra”, “si Castilla no hubiera liberado a los negros”, “si Velasco no hubiera dado su Golpe de Estado”, “si no hubiésemos perdido la final de vóley en Seúl”, etc. Sin emitir algún juicio de valor al respecto, cada uno de estos hechos solo han contribuido a crear el Perú que tenemos ahora. Un país de retazos, donde no existen proyectos duraderos y donde unos no se reconocen en otros.
Si algo debemos aprender de todo esto es que la historia no es ni buena ni mala. Así como también que en esta materia no podemos hablar de lo que hubiera pasado, sino de lo que pasó (esto se lo escuché al gran José Agustín de la Puente). Pero si hay algo que podría describir bien nuestra historia, es que es apasionante. Y qué más apasionante que descubrir que la historia está presente en lugares tan habituales como bares o cafés de nuestra ciudad. Donde ahora nos desahogamos tras un fatídico partido de fútbol de nuestra selección, algunos han celebrado los triunfos de Perú en México 70. Donde ahora conversamos sobre las novelas de Vargas Llosa, talvez en propio Vargas Llosa conversó con algún amigo sobre las novelas que planeaba escribir. Algunos hablan de los burdeles, otros de los mercados, pero definitivamente los bares y cafés también son lugares idóneos para conocer profundamente una ciudad. La mayoria de bares y cafés con mayor historia se encuentran en el centro de Lima, sobre lo que sí no hay consenso es sobre cuál es el más importante.

Podemos partir con la conocida frase de Abraham Valdelomar: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo.” ¿Qué limeño no ha escuchado estas palabras? Pues bien, si el Palais Concert ya dejó de existir hace bastantes años, el edificio donde se ubicaba el afrancesado lugar sigue ahí, exactamente en la esquina del Jirón de la Unión y Emancipación, Jirón de la Unión 700.
Si deciden ir en búsqueda del lugar tan solo necesitan un billete de 50 nuevos soles. En él aparece Valdelomar, y tras él, una imagen del Palais Concert. Todo sigue exactamente igual, solo que la actual fachada color verde ya no oculta las apasionantes tertulias del grupo Colónida, liderado por el mismo Valdelomar. ¿Qué era Colónida? José Carlos Mariategui, en sus 7 Ensayos, nos dice que Colónida:

constituía un sentimiento ególatra, individualista, vagamente iconoclasta,
imprecisamente renovador... En sus rangos, con Valdelomar, More, Gibson, etc.,
militábamos algunos escritores adolescentes, novísimos, principiantes. Los
"colónidos" no coincidían sino en la revuelta contra todo academicismo.
Insurgían contra los valores, las reputaciones y los temperamentos académicos.
Su nexo era una protesta; no una afirmación.
Mariategui agrega más adelante: “La revista Colónida era escrita para el Palais Concert y el jirón de la Unión.”
Hasta hace un tiempo, uno todavía podía merodear por las instalaciones del mítico lugar, solo que bajo una onda totalmente distinta. El nuevo nombre era Discoteca Cerebro, y por sus parlantes se oían los últimos temas reggaeton de moda. Hoy ya ni eso, Cerebro fue clausurada. Un dato para los curiosos, según Wikipedia, “si bien el edificio donde se ubicaba el Palais Concert sigue en pie, ya no queda ninguna señal visible del mismo. Sin embargo, en sus interiores se mantiene el mismo decorado de principios del siglo XX.”

Si seguimos nuestro recorrido por el Jirón de la Unión llegamos a la Plaza San Martín. Unos cuantos metros a la izquierda se encuentran las escaleras que conducían al mítico Negro-Negro. Este sótano entre el Jirón de la Unión y Carabaya fue punto de encuentro de personalidades como Sebastián Salazar Bondy, Sérvulo Gutiérrez, Catita Recavarren, Carlos Eduardo Zavaleta, Fernando de Szyszlo, Blanca Varela, César Calvo, entre otros. Juan Luis Orrego nos dice que el Negro Negro “fue un centro nocturno muy especial. Decorado al estilo parisién por la artista francesa Odile Marley, con la colaboración de Juanito Pardo de Zela, le dieron un ambiente intelectual que hizo de este local el lugar predilecto de artistas, literatos y personajes de la más fina bohemia de los años 50...”. Aparte de Odile Marley, el otro símbolo de este local fue Freddy Ochoa, el pianista ciego que siempre acompañaba las veladas con su música jazz. Orrego también nos precisa otro dato interesante. Los dueños de este lugar fueron “los hermanos Leo y José Barba, este último padre del ex congresista José Barba Caballero.” En este lugar también se hacía teatro, exposiciones de pintura, y, por si fuera poco, existía una librería cuyos dueños eran Paco Moncloa y el gran promotor cultural de la época, Sebastián Salazar Bondy.

En la actualidad, el Negro Negro ha dejado de existir, pero su alma está presente en el Bar De Grot. Ahí se realizan conciertos, se pasa buena música y aún se fomentan algunas actividades literarias o culturales.

Según Leopoldo de Trazegnies, el café “más influyente en la década de 1970 fue el Café Viena, en la calle Ocoña, cerca del Cine San Martín...”. Según él, “pintores, críticos, actores, directores de escena, poetas, animadores culturales eran contertulios del café.” Entre los nombres que destaca se encuentran: Fernando de Szyszlo, Miguel Ángel Cuadros, Sebastián Salazar Bondy, Alberto Bonilla, etc. Sobre este lugar no he podido averiguar más, abría que darse una vuelta por la zona.

Si volvemos al Jirón de la Unión, en la esquina que da a la Plaza San Martín, nos topamos con un lugar que en los últimos seis años ha venido construyendo su propia historia: el Yacana. Este lugar viene incluso fomentando la cultura y el arte peruano a través de sus concursos anuales, tanto de poesía, como de pintura.

Siguiendo nuestro recorrido, nos topamos con un edificio imponente, por cuyos pasillos han transitado estrellas internacionales de la talla de Mick Jagger, Keith Richards, Walt Disney, Orson Welles, Roberto Rossellini, William Faulkner, Ernest Hemingway, Cantinflas, John Wayne, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, o incluso don José de la Riva-Agüero, entre otros. El Gran Hotel Bolivar no solo ha hecho historia por sus ilustres visitantes, su bar es también toda una tradición.
El Hotel fue inaugurado en 1924, con las celebraciones del presidente Augusto B. Leguía por el primer centenario de la Batalla de Ayacucho. Orrego nos dice: “el Gran Hotel Bolívar contaba con dos bares, el Bar Inglés y el Cocktail Lounge. Después de los años 40, fue abierto el Grill Bolívar, restaurante, bar y salón de espectáculos, en el subsuelo del edificio, con entrada por la avenida La Colmena. La elegancia de sus bares y la profesionalidad des sus barmen los volvieron insuperables, sobre todo en la difusión de nuestro pisco sour.” Todo esto hoy lo ubicamos en el “Bolivarcito” y, es cierto, el Pisco Sour Catedral es todo un clásico dentro de la ciudad. Buscando algunas curiosidades en la web, encontré lo siguiente sobre la magia del pisco sour del Bolivar:

Orson Wells, director de cine y actor estadounidense, estando
hospedado en el Bolívar, llegó a beber 42 piscos sours seguidos en una sola
noche.
Ava Garder, luego de dejarse llevar por el encanto de la bebida
peruana se paseó en una bata transparente por los pasillos del hotel, quitándole
la somnolencia a todo huésped que tuviera la suerte de verla.
Toledo, antes
de dirigirse a la multitud reunida en las afueras del Bolívar la noche de las
elecciones presidenciales del 2000, cambió su tradicional etiqueta negra por
unos cuantos sorbos de pisco puro y gracias a éste subió al balcón con litros de
inspiración.

"Ava Gadner... después de varios pisco sours se dejó
llevar por el encanto de la bebida peruana y deleitó a la clientela con un
sensual baile encima de la barra del Bar."
Dejando atrás la majestuosidad del Bolivar, en el mismo Jirón de la Unión, nos encontramos con unas escaleras que nos sumergirán varios años atrás en el tiempo. La batería de Leo Agosto y el piano de don Mario Castro nos dan la bienvenida al bar Munich.
El origen del Munich es una leyenda popular. Hans y Helga, una pareja de europeos, abrió este bar al parecer en 1954 (Orrego afirma haber constatado los registros municipales), aunque se dice que ya desde antes venía funcionando. Hans fue acusado de conspirar contra Odria y, temiendo por su vida, en una crisis nerviosa, se suicidó. Ante semejante situación, Helga le vendió el lugar a los mozos y se fue del país. Hoy el Munich sigue en pie. Las jarras de cerveza van y vienen. Los sándwiches y piqueos para acompañar bebidas son muy buenos.
No se puede asegurar con certeza si el bar ha funcionado ininterrumpidamente. Orrego nos dice que los trabajadores “en los setenta y los ochenta, cuando el Centro estaba atestado por ambulantes y el desorden (coches-bomba incluidos), decidieron clausurar, momentáneamente, el histórico bar.” En cambio, según declaraciones de los propios trabajadores, para la web viajeros.com, “ni cuando el centro estaba lleno de ambulantes y era un sitio peligroso cerramos [el bar]".Hace poco, el programa de televisión “A la vuelta de la esquina” le dedicó un segmento al Munich, donde también se dijo que el bar estuvo cerrado por los años 80. Este lugar también oculta algunos datos anecdóticos: “Dicen que en este local, antes de que funcionara el MUNICH, había un night club llamado el “Gallo Rojo” donde bailó la Tongolele. También cuentan que ha sido visitado por Gabriel García Márquez, Alfredo Bryce Echenique y Abimael Guzmán, cuando era profesor de filosofía (Orrego).”

Si dejamos atrás los encantos de la Plaza San Martín, solo podríamos hacerlo por un lugar tan tradicional como lo es el Hotel Maury. Pero en el camino hacia el Maury, debemos recordar un viejo lugar, que según el consenso, ha sido el lugar de nacimiento del pisco sour: el Bar Morris. En “la calle Boza 847, en el Jirón de la Unión del centro de Lima”, Víctor V. Morris abrió un bar allá por 1915. Este estadounidense, basándose en la tradición inglesa de los tragos sour, específicamente en el whisky sour, inventó el trago que varios años después se convertiría en la bebida de bandera de nuestro país. Los encargados de servirlo y prepararlo fueron un equipo de peruanos conformados por: Alberto Mezarina, Alfonso Bruget, Augusto Rodríguez, Graciano Cabrera y Leonidas Cisneros Arteta. En Lima, la ciudad de los virreyes (1928), aparece un anuncio publicitario del Morris y su pisco sour:

Morris Vctor V. — « Morris Bar »
Importa toda clase de vinos, licores,
cervezas, etc., de los que tiene un selecto surtido de las mejores marcas. Este
bar se ha hecho famoso por la exquisita preparación de sus « pisco-sour » y «
wisky-sour », cocktails, etc. en los que emplea licores genuinos.
Domicilio :
Lima, calle de Boza Nº 847. Tel. Nº 2235.

Lagos, Cipriano A.: "Lima, la Ciudad de los Virreyes", p. 552

El éxito del pisco sour hizo que los hoteles más importantes de la ciudad (el Maury y el Bolivar) pusieran su atención en esta bebida. Así es como llegamos al Maury, la catedral del pisco sour en nuestro Perú.
Muchos piensan que el pisco sour se inventó en esta esquina de Ucayali con Carabaya, muy cerca de la Plaza de Armas; sin embargo, como ya vimos, no fue así. Pero si bien el pisco sour no es originario de aquí, el Maury sí puede jactarse de
ser el lugar que lo encaminó a ser el trago que conocemos hoy en día. Algunos historiadores creen que al cerrar el Bar Morris, la receta del exitoso trago fue llevada al Hotel Maury. Don Eloy Cuadros, “heredero directo de los ya históricos Graciano Cabrera y Aquiles Condory, de quienes aprendió los secretos de un buen barman y de la preparación del Pisco Sour”, todavía está tras la barra. Don Eloy, desde el bar del Maury, ha conducido al pisco sour a ser lo que es en la actualidad: nuestra bebida nacional, patrimonio cultural de la nación, y que incluso cuenta con un día oficial, reconocido por el Gobierno y celebrado por todos.
El origen del Hotel Maury está en La Posada de Pedro Maury, que según Orrego data de 1826. Aunque en 1954 el viejo local fue demolido y se construyó lo que conocemos hoy en día.
El pisco sour de este lugar ha sido tan exitoso que hasta un caballo ha ingresado al bar en alguna oportunidad a beberlo. Es conocida la anécdota de que el dueño del bar, Antonio Bergna, hizo una apuesta con Óscar Berkemeyer Pazos sobre el “Premio Internacional de América”, una carrera de caballos en la que competiría Dardanus, el caballo de Berkemeyer Pazos. Al ser finalmente éste el caballo ganador, el dueño del Maury tuvo que cambiarle de nombre al bar por el de Dardanus, aunque algún tiempo después se volvió al nombre original. Pero este no es el único dato interesante, tras la carrera, el caballo vencedor ingresó hasta el mismo bar para tomar un poco de pisco sour.


Referencias en la web:

Palais Concert:

Negro Negro:

Café Viena:

Gran Hotel Bolivar:

Bar Munich:

Morris Bar:


Hotel Maury: