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sábado, 30 de abril de 2011

El abismo azul, donde yace el tambor de nuestra infancia



Fueron los ochos pasos más felices de mi vida. Ahora, la agonía ya había finalizado. Todo está en su lugar. La satisfacción es plena: el placer de lo desagradable.

Al principio todo fue apurado. Un arribo veloz, con algunos traspiés. Las prendas iban cayendo en el camino. Después llegó el momento de entregarse a ese monstruo desagradable que yace estático, en una espera interminable. Como un niño asustado, fue necesario quitar la presión para que la madre naturaleza pueda culminar su trabajo. Dependiendo de la perspectiva, el acto pudo haber sido aterrador.

Después de unos cuantos minutos de acción, fue imprescindible remover las impurezas, quitar los rastros que hayan podido salpicar alrededor. Solo así todo pudo acabar bien. Es importante recordar que, por motivos de etiqueta, tuve que olvidar lo sucedido. Al dejar atrás la intimidad, uno debe ser conchudo y llevar el traje sin arrugas.

Mis pasos fueron seguros, aunque por dentro todavía sentía cierto nerviosismo. El placer, el sudor, lo más vil de la existencia humana, todo eso pasaba por mi mente. Sin embargo, pronto todo se olvidó. La burbuja hizo blip y todo quedó atrás.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La felicidad jaja,jaja

Hoy es uno de esos días en los que hay que celebrar. ¿Por qué? Pues porque siempre es un buen día para celebrar (y esto no es publicidad de alguna marca de cerveza, porsiacaso). Si buscamos entre nuestra exhausta y rencorosa memoria y no encontramos nada bueno, acá yo les propongo dos motivos por los que no solo el Perú sino todo el planeta debería entregarse al jolgorio desenfrenado (y mañana no ir a trabajar).

Brigitte Bardot, o si prefrieren, simplemente B.B. Hoy (28 de setiembre) es el cumpleaños de la gran diva francesa. Si no la vieron en Y Dios creó a la mujer, o en alguna otra de sus películas, pues basta mirar estas fotos para empezar con los brindis.


Un dato que puede ser importante para quienes recién están acercándose a B.B.: hoy celebra sus 75 añitos.

Si queremos seguir con las celebraciones, hay otro gran personaje que está de cumpleaños. La primera diva del medio local, una de esas mujeres que, cuando uno las encuentra por la calle, te obligan a voltear la mirada y detenerte varios minutos a contemplarlas. En su currículo aparecen certámenes tan importantes como “Mis Tanga Internacional Año 1985” o “Miss Modelo Escultural Año 1986”. Por si fuera poco, el diario español “El Mundo” le dedicó algunas páginas donde la reconocía como la “Cicciolina peruana”. Además, es empresaria, ex congresista y también cantante. Sí, estamos pensando en la misma mujer. ¡Happy Birthday Susy Diaz!



sábado, 26 de septiembre de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

Por los caminos del alcohol... bares y cafés históricos de Lima. [I]


Es algo normal que todo peruano se lamente de la historia. “Si Chile no hubiera ganado la guerra”, “si Castilla no hubiera liberado a los negros”, “si Velasco no hubiera dado su Golpe de Estado”, “si no hubiésemos perdido la final de vóley en Seúl”, etc. Sin emitir algún juicio de valor al respecto, cada uno de estos hechos solo han contribuido a crear el Perú que tenemos ahora. Un país de retazos, donde no existen proyectos duraderos y donde unos no se reconocen en otros.
Si algo debemos aprender de todo esto es que la historia no es ni buena ni mala. Así como también que en esta materia no podemos hablar de lo que hubiera pasado, sino de lo que pasó (esto se lo escuché al gran José Agustín de la Puente). Pero si hay algo que podría describir bien nuestra historia, es que es apasionante. Y qué más apasionante que descubrir que la historia está presente en lugares tan habituales como bares o cafés de nuestra ciudad. Donde ahora nos desahogamos tras un fatídico partido de fútbol de nuestra selección, algunos han celebrado los triunfos de Perú en México 70. Donde ahora conversamos sobre las novelas de Vargas Llosa, talvez en propio Vargas Llosa conversó con algún amigo sobre las novelas que planeaba escribir. Algunos hablan de los burdeles, otros de los mercados, pero definitivamente los bares y cafés también son lugares idóneos para conocer profundamente una ciudad. La mayoria de bares y cafés con mayor historia se encuentran en el centro de Lima, sobre lo que sí no hay consenso es sobre cuál es el más importante.

Podemos partir con la conocida frase de Abraham Valdelomar: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo.” ¿Qué limeño no ha escuchado estas palabras? Pues bien, si el Palais Concert ya dejó de existir hace bastantes años, el edificio donde se ubicaba el afrancesado lugar sigue ahí, exactamente en la esquina del Jirón de la Unión y Emancipación, Jirón de la Unión 700.
Si deciden ir en búsqueda del lugar tan solo necesitan un billete de 50 nuevos soles. En él aparece Valdelomar, y tras él, una imagen del Palais Concert. Todo sigue exactamente igual, solo que la actual fachada color verde ya no oculta las apasionantes tertulias del grupo Colónida, liderado por el mismo Valdelomar. ¿Qué era Colónida? José Carlos Mariategui, en sus 7 Ensayos, nos dice que Colónida:

constituía un sentimiento ególatra, individualista, vagamente iconoclasta,
imprecisamente renovador... En sus rangos, con Valdelomar, More, Gibson, etc.,
militábamos algunos escritores adolescentes, novísimos, principiantes. Los
"colónidos" no coincidían sino en la revuelta contra todo academicismo.
Insurgían contra los valores, las reputaciones y los temperamentos académicos.
Su nexo era una protesta; no una afirmación.
Mariategui agrega más adelante: “La revista Colónida era escrita para el Palais Concert y el jirón de la Unión.”
Hasta hace un tiempo, uno todavía podía merodear por las instalaciones del mítico lugar, solo que bajo una onda totalmente distinta. El nuevo nombre era Discoteca Cerebro, y por sus parlantes se oían los últimos temas reggaeton de moda. Hoy ya ni eso, Cerebro fue clausurada. Un dato para los curiosos, según Wikipedia, “si bien el edificio donde se ubicaba el Palais Concert sigue en pie, ya no queda ninguna señal visible del mismo. Sin embargo, en sus interiores se mantiene el mismo decorado de principios del siglo XX.”

Si seguimos nuestro recorrido por el Jirón de la Unión llegamos a la Plaza San Martín. Unos cuantos metros a la izquierda se encuentran las escaleras que conducían al mítico Negro-Negro. Este sótano entre el Jirón de la Unión y Carabaya fue punto de encuentro de personalidades como Sebastián Salazar Bondy, Sérvulo Gutiérrez, Catita Recavarren, Carlos Eduardo Zavaleta, Fernando de Szyszlo, Blanca Varela, César Calvo, entre otros. Juan Luis Orrego nos dice que el Negro Negro “fue un centro nocturno muy especial. Decorado al estilo parisién por la artista francesa Odile Marley, con la colaboración de Juanito Pardo de Zela, le dieron un ambiente intelectual que hizo de este local el lugar predilecto de artistas, literatos y personajes de la más fina bohemia de los años 50...”. Aparte de Odile Marley, el otro símbolo de este local fue Freddy Ochoa, el pianista ciego que siempre acompañaba las veladas con su música jazz. Orrego también nos precisa otro dato interesante. Los dueños de este lugar fueron “los hermanos Leo y José Barba, este último padre del ex congresista José Barba Caballero.” En este lugar también se hacía teatro, exposiciones de pintura, y, por si fuera poco, existía una librería cuyos dueños eran Paco Moncloa y el gran promotor cultural de la época, Sebastián Salazar Bondy.

En la actualidad, el Negro Negro ha dejado de existir, pero su alma está presente en el Bar De Grot. Ahí se realizan conciertos, se pasa buena música y aún se fomentan algunas actividades literarias o culturales.

Según Leopoldo de Trazegnies, el café “más influyente en la década de 1970 fue el Café Viena, en la calle Ocoña, cerca del Cine San Martín...”. Según él, “pintores, críticos, actores, directores de escena, poetas, animadores culturales eran contertulios del café.” Entre los nombres que destaca se encuentran: Fernando de Szyszlo, Miguel Ángel Cuadros, Sebastián Salazar Bondy, Alberto Bonilla, etc. Sobre este lugar no he podido averiguar más, abría que darse una vuelta por la zona.

Si volvemos al Jirón de la Unión, en la esquina que da a la Plaza San Martín, nos topamos con un lugar que en los últimos seis años ha venido construyendo su propia historia: el Yacana. Este lugar viene incluso fomentando la cultura y el arte peruano a través de sus concursos anuales, tanto de poesía, como de pintura.

Siguiendo nuestro recorrido, nos topamos con un edificio imponente, por cuyos pasillos han transitado estrellas internacionales de la talla de Mick Jagger, Keith Richards, Walt Disney, Orson Welles, Roberto Rossellini, William Faulkner, Ernest Hemingway, Cantinflas, John Wayne, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, o incluso don José de la Riva-Agüero, entre otros. El Gran Hotel Bolivar no solo ha hecho historia por sus ilustres visitantes, su bar es también toda una tradición.
El Hotel fue inaugurado en 1924, con las celebraciones del presidente Augusto B. Leguía por el primer centenario de la Batalla de Ayacucho. Orrego nos dice: “el Gran Hotel Bolívar contaba con dos bares, el Bar Inglés y el Cocktail Lounge. Después de los años 40, fue abierto el Grill Bolívar, restaurante, bar y salón de espectáculos, en el subsuelo del edificio, con entrada por la avenida La Colmena. La elegancia de sus bares y la profesionalidad des sus barmen los volvieron insuperables, sobre todo en la difusión de nuestro pisco sour.” Todo esto hoy lo ubicamos en el “Bolivarcito” y, es cierto, el Pisco Sour Catedral es todo un clásico dentro de la ciudad. Buscando algunas curiosidades en la web, encontré lo siguiente sobre la magia del pisco sour del Bolivar:

Orson Wells, director de cine y actor estadounidense, estando
hospedado en el Bolívar, llegó a beber 42 piscos sours seguidos en una sola
noche.
Ava Garder, luego de dejarse llevar por el encanto de la bebida
peruana se paseó en una bata transparente por los pasillos del hotel, quitándole
la somnolencia a todo huésped que tuviera la suerte de verla.
Toledo, antes
de dirigirse a la multitud reunida en las afueras del Bolívar la noche de las
elecciones presidenciales del 2000, cambió su tradicional etiqueta negra por
unos cuantos sorbos de pisco puro y gracias a éste subió al balcón con litros de
inspiración.

"Ava Gadner... después de varios pisco sours se dejó
llevar por el encanto de la bebida peruana y deleitó a la clientela con un
sensual baile encima de la barra del Bar."
Dejando atrás la majestuosidad del Bolivar, en el mismo Jirón de la Unión, nos encontramos con unas escaleras que nos sumergirán varios años atrás en el tiempo. La batería de Leo Agosto y el piano de don Mario Castro nos dan la bienvenida al bar Munich.
El origen del Munich es una leyenda popular. Hans y Helga, una pareja de europeos, abrió este bar al parecer en 1954 (Orrego afirma haber constatado los registros municipales), aunque se dice que ya desde antes venía funcionando. Hans fue acusado de conspirar contra Odria y, temiendo por su vida, en una crisis nerviosa, se suicidó. Ante semejante situación, Helga le vendió el lugar a los mozos y se fue del país. Hoy el Munich sigue en pie. Las jarras de cerveza van y vienen. Los sándwiches y piqueos para acompañar bebidas son muy buenos.
No se puede asegurar con certeza si el bar ha funcionado ininterrumpidamente. Orrego nos dice que los trabajadores “en los setenta y los ochenta, cuando el Centro estaba atestado por ambulantes y el desorden (coches-bomba incluidos), decidieron clausurar, momentáneamente, el histórico bar.” En cambio, según declaraciones de los propios trabajadores, para la web viajeros.com, “ni cuando el centro estaba lleno de ambulantes y era un sitio peligroso cerramos [el bar]".Hace poco, el programa de televisión “A la vuelta de la esquina” le dedicó un segmento al Munich, donde también se dijo que el bar estuvo cerrado por los años 80. Este lugar también oculta algunos datos anecdóticos: “Dicen que en este local, antes de que funcionara el MUNICH, había un night club llamado el “Gallo Rojo” donde bailó la Tongolele. También cuentan que ha sido visitado por Gabriel García Márquez, Alfredo Bryce Echenique y Abimael Guzmán, cuando era profesor de filosofía (Orrego).”

Si dejamos atrás los encantos de la Plaza San Martín, solo podríamos hacerlo por un lugar tan tradicional como lo es el Hotel Maury. Pero en el camino hacia el Maury, debemos recordar un viejo lugar, que según el consenso, ha sido el lugar de nacimiento del pisco sour: el Bar Morris. En “la calle Boza 847, en el Jirón de la Unión del centro de Lima”, Víctor V. Morris abrió un bar allá por 1915. Este estadounidense, basándose en la tradición inglesa de los tragos sour, específicamente en el whisky sour, inventó el trago que varios años después se convertiría en la bebida de bandera de nuestro país. Los encargados de servirlo y prepararlo fueron un equipo de peruanos conformados por: Alberto Mezarina, Alfonso Bruget, Augusto Rodríguez, Graciano Cabrera y Leonidas Cisneros Arteta. En Lima, la ciudad de los virreyes (1928), aparece un anuncio publicitario del Morris y su pisco sour:

Morris Vctor V. — « Morris Bar »
Importa toda clase de vinos, licores,
cervezas, etc., de los que tiene un selecto surtido de las mejores marcas. Este
bar se ha hecho famoso por la exquisita preparación de sus « pisco-sour » y «
wisky-sour », cocktails, etc. en los que emplea licores genuinos.
Domicilio :
Lima, calle de Boza Nº 847. Tel. Nº 2235.

Lagos, Cipriano A.: "Lima, la Ciudad de los Virreyes", p. 552

El éxito del pisco sour hizo que los hoteles más importantes de la ciudad (el Maury y el Bolivar) pusieran su atención en esta bebida. Así es como llegamos al Maury, la catedral del pisco sour en nuestro Perú.
Muchos piensan que el pisco sour se inventó en esta esquina de Ucayali con Carabaya, muy cerca de la Plaza de Armas; sin embargo, como ya vimos, no fue así. Pero si bien el pisco sour no es originario de aquí, el Maury sí puede jactarse de
ser el lugar que lo encaminó a ser el trago que conocemos hoy en día. Algunos historiadores creen que al cerrar el Bar Morris, la receta del exitoso trago fue llevada al Hotel Maury. Don Eloy Cuadros, “heredero directo de los ya históricos Graciano Cabrera y Aquiles Condory, de quienes aprendió los secretos de un buen barman y de la preparación del Pisco Sour”, todavía está tras la barra. Don Eloy, desde el bar del Maury, ha conducido al pisco sour a ser lo que es en la actualidad: nuestra bebida nacional, patrimonio cultural de la nación, y que incluso cuenta con un día oficial, reconocido por el Gobierno y celebrado por todos.
El origen del Hotel Maury está en La Posada de Pedro Maury, que según Orrego data de 1826. Aunque en 1954 el viejo local fue demolido y se construyó lo que conocemos hoy en día.
El pisco sour de este lugar ha sido tan exitoso que hasta un caballo ha ingresado al bar en alguna oportunidad a beberlo. Es conocida la anécdota de que el dueño del bar, Antonio Bergna, hizo una apuesta con Óscar Berkemeyer Pazos sobre el “Premio Internacional de América”, una carrera de caballos en la que competiría Dardanus, el caballo de Berkemeyer Pazos. Al ser finalmente éste el caballo ganador, el dueño del Maury tuvo que cambiarle de nombre al bar por el de Dardanus, aunque algún tiempo después se volvió al nombre original. Pero este no es el único dato interesante, tras la carrera, el caballo vencedor ingresó hasta el mismo bar para tomar un poco de pisco sour.


Referencias en la web:

Palais Concert:

Negro Negro:

Café Viena:

Gran Hotel Bolivar:

Bar Munich:

Morris Bar:


Hotel Maury:

domingo, 31 de mayo de 2009

A community above Chimborazo (1982)


Detengámonos a apreciar la fotografía de Sebastiao Salgado, destacado fotógrafo brasileño, comprometido con la realidad social de nuestro mundo. Alrededor de su obra se ha generado bastante controversia (hace ya algunos años la misma Susan Sontag criticó sus fotografías), pero también una gran cantidad de reconocimientos (ha recibido el Príncipe de Asturias y el premio de la fundación Hasselblad).

sábado, 4 de abril de 2009

El otro lado de nuestra cocina

Después de ver a las políticas más lindas del mundo, donde nuestra Luciana León está luchando por el primer lugar, creo que es válido proponer un nuevo ranking. Es cierto que la comida peruana es una de las más deliciosas, que poco a poco está adquiriendo el lugar que le corresponde y que el Perú es un paraíso de los amantes del buen comer. También es cierto que todo esto se da en un contexto de pobreza y donde mucha gente aún no tiene qué comer. Lo que yo les propongo es algo distinto. En nuestros restaurantes, no todo lo bueno es la comida...

1. Vanessa Siragusa
Chef del restaurante Dánica. Vanesa no solo posee una reconocida sazón, ni una amplia experiencia en internacional. Después de ver esta foto, debe ser reconocida como nuestra cocinera más linda.

2. Jana Escudero
Chef del restaurante El Grifo. Jana intentó montar un restaurante sobre la base de una antigua estación de gasolina de su familia y el día de hoy debemos reconocer que su visión fue un éxito. Su deliciosa comida hace que a la hora de almuerzo sea casi imposible encontrar una mesa en este lugar. Pero queda claro que lo mejor de este lugar no es solo el Cheesecake de Toblerone ni los Tallarines a la Huancaina...

3. Astrid Gutsche
Chef y parte del imperio culinario creado junto a su esposo, Astrid & Gastón, La Mar, T´anta, Pasquale Hermanos, La Pepa y Panchita. No es peruana, lo sé, pero es casi como si lo fuera.

domingo, 15 de marzo de 2009

La teta asustada


Aunque algunos privilegiados de este lado del globo ya habían podido verla, recién el jueves pasado el resto de mortales pudimos ver “La teta asustada”, el filme de Claudia Llosa del que nadie ha dejado de hablar desde la última edición de la Berlinale.

La historia es sencilla, pero con una profunda carga poética. La madre de Fausta (Magaly Solier) fue violada durante el embarazo. Y ahora Fausta ha heredado, a través de la leche materna, ese miedo que es lo que se conoce como la enfermedad de “la teta asustada”. Ambas viven sumergidas en el terror y solo se refugian en su canto, que es el reflejo de ese vinculo madre-hija que es tan fuerte en este caso. Cuando la madre muere, Fausta debe vencer sus miedos por sí sola para poder llevar el cuerpo de su madre a su tierra natal.

La idea detrás del filme es el miedo, pero lo que sorprende es que es uno de los pocos casos en que una película peruana no se hunde en lo negativo y propone finalmente una esperanza.

El miedo de Fausta esta ocultó en lo más profundo de su cuerpo, en su vagina. Ella se introdujo una papa (tubérculo andino por excelencia) dentro de la vagina para poder salvar su cuerpo ante alguna probable violación. Recordemos que ella parece haber sido testigo, desde dentro del cuerpo de su madre, de ese acto traumático que fue la violación de la madre.

Cada cierto tiempo, ella debe "podar" la papa que lleva dentro de sí. Esta imagen es muy significativa. La papa, que en este caso simboliza el terror, crece y pretende salir del cuerpo, pero ella no la deja. Fausta, con unas tijeras, se encarga de ocultar el miedo, de mantenerlo dentro, con el fin de que todo parezca bien. Lo que intenta Fausta es no exteriorizar su miedo ya que ella sabe que eso no trae nada bueno. Ese mundo de miedo que ella oculta fue lo que experimentó de niña, en ese Perú de los años 80 donde dominaba el resentimiento social, la lucha armada y los abusos militares. En aquella época nadie quería salir de su casa.

Esto nos introduce en el tema central del filme: las apariencias. Este es el mecanismo por el cual el filme se encarga de realizar su gran denuncia.

Así como Fausta oculta su pánico a caminar sola por la calle (que es parte de esa enfermedad del miedo que lleva dentro), su miedo hacia los hombres (recordemos la escena de la escalera, cuando ella no quiere pasar junto a un hombre que sube), y la papa que lleva en la vagina (ella le dice a su tío, mientras regresan del médico, que no le diga nada a su tía); el Perú también es un país que pretende ocultar un pasado sangriento y un presente oscuro.

El pasado es la guerra interna entre el Estado y Sendero Luminoso (y en menor medida también el MRTA). Los últimos iniciaron una lucha por el pueblo, pero cuando tomaron las armas se olvidaron del pueblo y empezaron a atacarlo. El Estado, para no perder la guerra, se defendió disparando a quien se le cruce en frente. Sin discriminar entre terroristas o ciudadanos, niños u hombres, entre intelectuales o seguidores del Pensamiento Gonzalo, todos eran un blanco a quien disparar. Lo peor fue que el mayor porcentaje de victimas fueron indígenas, quienes en los libros de historia son los fundadores de esta idea que ahora llamamos Perú, pero en la práctica son los que han tenido que soportar dos mil años de sufrimiento, explotación, e incluso discriminación sobre sus hombros.

El presente oculto es el que vemos a lo largo del filme. Estos mismos pobladores, quienes huyendo de la violencia y de la pobreza vinieron a parar a la injusta ciudad de Lima, no han recibido nada que los ayude a revertir esa complicada situación. No tienen las condiciones optimas para poder salir adelante.

Estos pobladores huyeron de sus tierras por culpa de la violencia y de la pobreza. Pero al llegar a Lima recibieron lo mismo de lo que venían huyendo. La pobreza es un tema que está ahí pero no se menciona, eso es lo que pretende decir el filme. La violencia tampoco se ha dejado atrás. No solo es un complejo de Fausta. Lo primero que aprende Fausta cuando empieza a trabajar como empleada del hogar es a no abrirle la puerta a nadie (excepto al jardinero).

La diferencia de Lima es que ya no permite dar marcha atrás. Cuando uno se vuelve parte de ella es muy difícil volver (escapar) a su pueblo natal. Fausta lucha por llevar el cuerpo de su madre. Pero no puede. Los cajones para enterrarla son demasiado caros, las empresas de transporte se burlan de ella. Pese a todo la esperanza está presente, y todo el esfuerzo finalmente le da una recompensa.



Cultura kitsch

La cultura kitsch es perfectamente representada en esta película. Los colores, las celebraciones, la música, el baile, las tradiciones, etc. Para entender esto no podemos dejar de lado al enunciador. ¿De dónde viene Claudia Llosa? Es obvio que viene de sectores sociales mucho más elevados. Esto no es un defecto, tampoco una crítica. Solo quiero poner esto en claro para poder comprender las estrategias que ella emplea.

En el cine en el cual yo vi el filme, Cineplanet del ovalo Gutiérrez, tal vez el cine más “pituco” de Lima, se escucharon muchas risas a lo largo de la historia. Esto es a lo que voy. La cultura popular es representada y exagerada en el filme. Pero esto no es malo. Nunca es atacada o denigrada, solo es reflejada tal cual es, desde los ojos de una mujer que pertenece a un sector social más alto, pero que no quiere mantenerse al margen, no quiere darle la espalda a la realidad del país.


La crítica que ella hace funciona de esta manera: el filme muestra, un sector del público se ríe, pero ¿por qué se ríe? ¿Por qué el reflejo de nuestra cultura popular nos causa gracia? ¿Nos estamos riendo de otros peruanos por que pensamos que nosotros somos superiores? ¿Nos da risa ver como ellos “copian” nuestra cultura y la distorsionan al no poder acceder a los privilegios que sí podemos nosotros? Cuando hablo de cultura, me refiero al término de una manera antropológica. Cuando hablo de copia, me refiero a varios pasajes puntuales del filme. La hija del tío (¿prima?) en su boda quiere que la cola de su vestido sea lo más larga posible para que vuele por los aires. Esto se debe a que tal vez vio la boda de Lady Di con el Príncipe Carlos. La foto de bodas se hace con un fondo de madera en el que está pintada una catarata. Esto nos dice que ellos quisieran ir de luna de miel a un lugar así pero no pueden. Este tipo de escenas, de las cuales hay muchas y muy buenas a lo largo del filme, son las que soportan mi teoría.

Ahora, ¿como tomaran esto los espectadores de los conos de la ciudad? ¿También se reirán? Eso no importa porque acá la denuncia es clara. Lo que pretende el filme es que aquellos que se ríen reflexionen sobre por qué se ríen.

Esto también nos hace regresar sobre el tema de las apariencias. ¿Se pretende aparentar una boda magnifica y una luna de miel? ¿Por qué?

La ayuda de occidente puro

Hay en este filme un personaje que representa al mundo occidental en su más alto esplendor. La dueña de la casa en la cual Fausta ha empezado a trabajar es una concertista de piano que ha entrado en un período de crisis creativa. Ella es una señora, al parecer proveniente de una familia aristocrática, que es quien pueda ayudar a Fausta a conseguir el dinero que necesita para trasladar el cuerpo de su madre.

La ayuda no es perfecta. Ella pide un adelanto pero no se lo dan. En el mundo moderno hay que trabajar para esperar una paga. Las cosas no vienen gratis. La bondad se da solo con intenciones monetarias de por medio, o con el interés de obtener algún beneficio.

Es significativo que esta señora haya entrado en crisis (recordemos que arroja su piano por la ventana). Además, esta señora no es tan “dura” como parece. Se descompone al encontrar la muñeca con la que ella jugaba de pequeña.

Dejando de lado todo esto, ella simboliza una solución para Fausta. Pero las cosas muy pronto salen a la luz. Fausta descubre que la señora se interesaba en sus cantos solo para copiarlos y recuperar su éxito como concertista de piano. La señora se aprovecha de ella y luego la deja sola, la abandona en las calles que tanto terror le producen a Fausta.


La expulsión de los miedos

Esta historia, donde se mezclan tristezas, risas, ambiciones y miedos, termina con alegrías. En la escena final Fausta aparece con una papa. En la casa donde Fausta trabaja se sembraba todo tipo de flores, pero no papas. Finalmente aparece la papa, no solo para demostrarnos que entre todo ese mundo aristocrático y alienado irrumpe lo andino, sino también para decirnos, de una manera muy sutil pero profunda, que Fausta ha expulsado la papa de su cuerpo. Ese es el primer paso para vencer los miedos, para obtener la ansiada reconciliación de algo que nunca estuvo en paz. Todavía hay un largo camino por recorrer, pero el primer paso está dado. La flor de la papa ha empezado a florecer.

No quisiera terminar esto sin destacar la composición de los planos, la dirección de arte y la actuación de Magaly Solier, tres puntos muy elevados de este filme. He querido hacer una lectura particular del filme, dejando de lado puntos tan importantes como los silencios y las canciones que envuelven la historia en un universo poético. No todo es perfecto, lo sé. Como en todo hay aciertos y errores. Pero, ¿quién soy yo para juzgarla? Felicitaciones Claudia Llosa.

lunes, 9 de marzo de 2009

Resucitando al comandante (Che, el argentino)





En tiempos de crisis económica, cuando salen a la luz las más grandes fisuras del capitalismo, retorna a nuestra memoria la imagen del Che Guevara con una nueva película sobre su vida y obra que merece bastante atención: Che, el argentino.

El contexto no puede ser mejor. Las promesas del Consenso de Washington no eran del todo ciertas, ahora podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el sistema no es perfecto. Las odas y alabanzas al capitalismo han caído en el vacío. El sistema se nos fue de las manos y ahora nadie puede hacer algo para detenerlo.

Ahora el capitalismo se ve como un monstruo que se ha independizado de su creador. Al mejor estilo de Frankenstein, todos los teóricos de la economía se jalan los pelos tratando de detener esta crisis mundial, pero ya nadie puede hacer nada. Millonarias perdidas económicas, quiebra de bancos y empresas, tasas increíbles de desempleo, y entre todo este caos surge un conocido director estadounidense, Steven Soderbergh, junto a un respetado actor que últimamente anda redescubriendo su ferviente origen latino, Benicio del Toro.

Así nos topamos con “Che, el argentino”. Es imposible no hablar de todo esto antes de sumergirnos solamente en la ficción narrativa. El momento ha sido el más oportuno para lanzar esta cinta, que si bien no despertó los comentarios que se esperaban en los Estados Unidos, específicamente en los Oscar, sí ha recibido los mejores comentarios alrededor del mundo. Tuvo una nominación para la Palma de Oro en Cannes, donde además Benicio del Torre logró el mayor reconocimiento por su interpretación, y además Del Toro también se llevó un Goya.

La formula es conocida y bien empleada. Un humano Ernesto Guevara, junto al movimiento “26 de julio”, lucha para poder derrocar a Fulgencio Batista y poder instaurar la libertad en Cuba. De forma paralela, vemos a un consagrado Ernesto Guevara frente al mundo, en la asamblea de las Naciones Unidas.

Las historias nunca llegan a juntarse, pero no tienen porqué. La historia del Che es conocida y este filme no ha querido volvérnosla a contar. Lo que se pretende es tomar los pasajes necesarios para crear un punto de vista, que por momentos bordea la objetividad, y además sumergirse en un ambiente artístico, que avanza ni muy lento ni muy rápido, y que deja una buena impresión del filme.

En Traffic, ya Soderbergh denunciaba que algo no andaba bien. En ese caso fue la DEA y el narcotráfico, ahora es la sociedad, la justicia y la igualdad. Las estrategias no son las mismas, pero el fin sí. En Traffic se reflejaba un presente que es capaz de asustar a cualquiera; en Che, el argentino se refleja un pasado que representa una opción para luchar contra el presente en crisis. Esta opción ha sido desacreditada, y quienes intentan retomarla aún no consiguen escapar de los errores del pasado.

Cuando hablo de objetividad no intento opacar esa parcialidad con el Che que parece tener el filme. Al sumergirse tanto en un personaje creo que es imposible no otorgarle cierto cariño que se refleja en subjetividad en la manera de narrar. Pero en este caso, eso se pretende evitar mostrando que “nuestra lucha es una lucha a muerte”, pero también se muestra que para que haya revolución tiene que haber educación. Eso significa que la revolución primero debe darse dentro de uno mismo. Y en el Che, esto fue exactamente lo que pasó. Pero también significa que la revolución es una lucha sanguinaria donde se suprimen algunos valores a costa de otros. Lo que quiero decir es que, pese a la parcialidad, se intenta también mostrar lo “malo” de un personaje como el Che. Aunque esto no llegue a crear objetividad a lo largo del filme, es un buen intento.

Otra crítica importante que realiza el filme se muestra en el papel de “celebrity” que el Che adquiere por momentos. Ya desde las luchas contras el ejercito de Batista, Camilo Cienfuegos le propone sarcásticamente al Che “meterlo en una jaula y pasearlo por todas las ciudades de Cuba con la intención de hacerse millonario”. Esa imagen, creada a partir de un mito verdadero de un Che que promueve valores universales por encima de cualquier eje (Moscú o Washington) fue lo que lo lanzó al estrellato.

Ahí vemos ese personalismo que fue lo que finalmente acabó llevando la historia hacia la caída del Muro de Berlín y hacia el fin de la Unión Soviética. El estalinismo o el maoismo, por mencionar algunos ejemplos, al personalizar el sistema facilitaron la derrota general.

En el caso del Che este personalismo se volvió inevitable, aunque él haya intentado contraponer esto con su lucha en Africa y luego con su muerte en Bolivia. Él quería llevar el socialismo hacia la victoria en todo el mundo y no sentarse a disfrutar de su éxito. No obstante, esto contribuyó a forjar su leyenda. Pero, ¿si el Che seguiría vivo, su leyenda hubiese sido la misma? ¿Si Fidel Castro hubiera muerto, tendría una imagen mucho más heroica que la que hoy posee? Todo se relativiza ante la historia.

Esta revolución con nombre y apellido, desde mi manera de ver las cosas, se critica también en lo sobre actuado del personaje de Fidel Castro. Un Fidel que probablemente a los peruanos nos haga recordar a la imitación del conocido político nacional Javier Valle Riestra. En un principio esto puede verse como un punto débil, aunque viéndolo de una manera más profunda puede entenderse como una manera de ser consecuente con una de las ideas que propone el filme. Aunque finalmente esto igual siga resultando cómico y, desde mi punto de vista, traiga más problemas que aciertos.

Dejando de lado este percance, el filme narra muy bien los hechos. No solo el lado humano y la ascensión del Che, sino también su éxito popular y la leyenda detrás de él. Y todo esto se da sin caer en el error de estampar su rostro en alguna prenda de vestir. Esperamos con ansias la segunda parte.







Trailer

















Benicio del Toro sobre "Che, el argentino"









domingo, 8 de febrero de 2009

Celebrities al mando



Seamos honestos, todos admiramos a las celebridades. Y esto no se debe necesariamente a su talento, ni a su no siempre indispensable belleza. Esto se debe a la manera como ellas se ven.

En el mundo actual, donde la imagen se ha vuelto tan importante, todos queremos lucir bien a cada instante. Es así como las celebridades se han convertido en un ejemplo que al menos cuando estamos frente al espejo todos queremos seguir. Pero qué podríamos pensar si descubriésemos que estos arquetipos del glamour y la elegancia son solo creaciones a base de retoques por computadora.

No es muy difícil darse cuenta que, desde sus inicios, la televisión, el Internet, las revistas, la publicidad, entre otras cosas, nos han dados las pautas sobre cómo debemos lucir. Aquel que se jacta de un aspecto innovador va a ser siempre un mentiroso. Desde el más descuidado y anti-fashion hasta un lacayo del clan Beckham, todos adecuamos nuestros cuerpos a estilos propios de alguna celebridad.

Esto es un ejemplo para darnos cuenta de que el yo (me voy a referir a esta palabra sin ningún rigor académico) no está construido por nosotros mismos sino por un agente externo. En ese caso, podríamos hablar de una exclusiva elite, correspondiente a menos del 1% de la población del mundo, que es quién le dice al 99% restante cómo debe verse. Tú crees ser original, pero solamente obedeces órdenes.

El problema se da cuando nos ponemos a pensar bien las cosas y descubrimos que absolutamente todas las fotos de las celebridades han sido retocadas por computadora. Las cosas son aún más graves. El termino “retocadas” suena a eufemismo cuando descubrimos que estos retoques pueden significar borrar todas las

arrugas de una señora de 70 años, darle un cuerpo perfecto a una joven obesa o llenarle la cabeza de pelo a un señor calvo.

¿Qué pasa cuando descubrimos que los caminos que forzosamente intentamos seguir no conducen a nada? Nunca vamos a poder alcanzar la meta que ostentamos porque cuando estamos muy próximos a ella descubrimos que ese espacio, aquel lugar donde esperamos a ese ser superior del cual siempre fuimos casi súbditos, está vacío.

En ese caso, ¿quién es el capitán de este barco? Nosotros hemos perdido el control de nuestras vidas y se lo hemos entregado a un ser inexistente. Nuestra vida es conducida por alguien que descubrimos que no existe. ¿Quién está detrás de todo esto?


La belleza

La belleza es una idea tan abstracta y subjetiva que la manera más fácil de aterrizarla es empleándola como una herramienta para que el 99% del mundo se sienta fea. Como no podemos decir qué es bello y qué no, o al menos crear una teoría que lo justifique, es completamente comprensible que alguien diga “yo soy bella y todas ustedes no”. Pues quien lo dijo primero o quien tiene mayor poder para “justificar” lo que dice es quien gana.

Imaginemos un tiempo en el que solo existían dos mujeres en toda la Tierra. Una de las dos (digamos la del cabello y tez más claras) dijo “yo soy más bonita que tú”. La forma en la que se ha desarrollado el mundo nos lleva a deducir que la otra mujer no dijo algo como “es mentira” o “no me importa lo que creas”. Este mundo nos hace pensar que la otra mujer estalló en lágrimas y solo pudo hacer dos cosas: o volverse bulímica o gastar todos sus bienes para intentar recibir a cambio el don de la belleza. Las que dijeron “no me importa lo que creas” vinieron muchos pero muchos años después.

Es muy fácil vincular todo esto de la belleza con el capitalismo. Una “fea” estaría dispuesta a gastar todo lo que tiene por verse como una “bonita”. Más aún por estos días. Por eso todas las marcas utilizan a celebridades (completamente retocadas por computadora) para decirles a las feas “si quieres ser bonita como yo, compra siempre este producto”. Una promesa que al no tener una garantía puede volverse peligrosa.

Quisiera aclarar que en este post no le estoy pidiendo algún sentido de responsabilidad a las celebridades por ser parte del selecto club que dirige el mundo. Lo que intento hacer es dar un visto a cómo funcionan las cosas y porque.

Todo este texto surge a raíz de un documental que vi hace unos días, “Alesha: look but don´t touch”. En él, la protagonista, la conocida (al menos en Inglaterra) Alesha Dixon, intenta conseguir una portada en alguna revista pero sin ser retocada por computadora. Como es obvio, llama a la mayoría de revistas más importantes y no obtiene respuesta. Este muy interesante documental de la BBC nos cuenta verdades que todos sabemos pero que mantenemos ocultas por el bien de la belleza. ¿O será que los seres humanos definitivamente hemos perdido el control de nosotros mismos?

Un dato interesante es que a diferencia de todas las revistas que retocan sus fotos, las revistas pornográficas son las que lo hacen en menor medida. Sería interesante hablar de ese tema... en un futuro post.

jueves, 5 de febrero de 2009

El reverso del sexo

¿Qué pasa cuando uno llama a una hot-line? Phillip Toledano reflexiona sobre los operadores de estas líneas en su proyecto fotográfico Phone Sex Operators. Este empleo no es solamente rentable, sino también es una manera de dejar volar la mente y los deseos hasta el infinito en un campo que para algunos es el principal generador de vida. La esencia del acto se ha perdido, pero ese es el precio que hay que pagar si uno quiere librarse, de una manera más o menos fácil (desde su propio hogar), de ese gran represor que adopta una diversidad de nombres (sociedad, moral, fe, cordura, razón… o simplemente "Otro").
El libro se llama Phonsex. Las fotos están a cargo de Toledano. Los textos son de Laura McClure, Gary Moskowitz, y Mark Murrmann. Twin Palms, Septiembre 2008.




The Ladies Man.
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I am a straight male who speaks to women.
I'm good at it. I'm a pro. A ladies man.
I speak to younger women. I speak to older women.
I have been thrown offers left and right.
They want me to meet up and have my way with them, but I keep it only to phone conversations.


The Worst Call.
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Just last night I received possibly the most disturbing phone sex call I’d had in a long time.
A caller shot himself with me on the phone.
Things like this always scare me.
My current track record stands at one confession of incestuous sexual abuse, and two other suicides.



Scheherazade.
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I'm 60 years old, I have a BA in cultural anthropology from Columbia University, and I've been married for 25 years.
I make twice the money I made in the corporate world.
I work from home; the money transfers into my bank account daily.
I'm Scheherazade: If I don't tell stories that fascinate the pasha, he will kill me in the morning.



Ray, the Love Doctor.
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My name is Ray. I've been having phone sex off and on for 14 years.
I was 19 when I started to embrace my sexy self.
I see myself as a love doctor, or even a psychiatrist. I am a Venus or goddess of love.
I create a sense of community for my regulars, including
the closeted & married bi or gay men.
I try to heal the wounds that our closed-minded society inflicts.
It may sound weird, but it's true.
We as people should learn to talk and listen to our neighbors and share our inner light.
I wish the world was run by phone sex operators.



"I Am Their Drug."
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I find that most of my regular callers form some sort of bond with me—almost an addiction.
I am the one they come to for punishment if they feel the urge.
The one they come to for discipline, instruction, and permission.
I am their drug.



Self-Esteem.
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I got into phone sex because I thought:
'Why not get paid for talking dirty, instead of doing it for free?'
It brings up my self-esteem up so much, knowing guys are looking at my pics and wanting to talk to me.
Wanting me to take them to a whole other place, fulfilling their fantasies. Painting that picture in their mind for them.



Sometimes You Laugh.
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Definitely the most amusing part about the job was when my partner would be in the room with me, usually reading while I worked.
She'd only hear my half of the conversation, so she'd either think it was absolutely hysterical or, sometimes, kind of sexy.
I'd usually try to avoid eye contact with her during a call, because I'd see her stifling a smirk and I'd start laughing uncontrollably.
Sometimes I could work that into the call; other times I really couldn't.




Lessons for Virgins.
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I learned to listen to men in a deeper way.
Tuning into men's voices, instead of getting caught up on their looks, was the same as a person suddenly going blind, only to find their other senses enhanced.
I think if all women did phone sex before they lost their virginity, they would make much better choices.



The Vegan Fetish Call.
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One of my most memorable calls was also one of the grossest.
It was a fetish call. A scat fetish.
I started out by telling him I was a vegan.
I cracked him up. He was laughing so hard, he had to hang up because he couldn't get back into our fantasy.


World's Strongest Woman.
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Gary was watching a "World's Strongest Women" show and saw a woman pick up a motorcycle. 'Oh, I could do that,' I said.
'Could you?' he responded, breathless. 'Oh my god...I'd like to see you lift up my girlfriend's car.'
'What kind of car does she have?'
'A Mazda Miata.'
A part of me may miss getting paid for this when I move on.



Imágenes: www.motherjones.com